Zapopan a un año

Oct 10
Zapopan a un año

 

 

Un año del cambio de color en el municipio de Zapopan.

 

Lo que me gusta

 

•    Pablo Lemus ha tenido la mesa tendida desde el día uno. Su oposición no se opone. Nadie desde afuera le ha estorbado; eligió a su gobierno. Lo que resulte será su responsabilidad para bien y para mal.

•    Con Héctor Robles como referencia inmediata anterior, Pablo la ha tenido fácil. La suerte también juega.

•    Me gusta la novatez política de Pablo. Solo de ese tipo de “shocks” puede nacer una nueva forma de hacer política. No se trata de que Pablo aprenda viejas mañas; se trata de que las exhiba y erradique.

•    Pablo ha aprendido a nadar en aguas bravas. Se fajó los "pantalones" para gestionar la grilla naranja y tendió un puente que parece sólido y directo con Enrique Alfaro. El Alfarismo no lo quiere, eso me gusta.

•    La demanda contra el magistrado del TAE y sus corruptelas, esperemos rinda frutos y aprendan otros.

•    Por encabezar la no ratificación o destitución del auditor Godoy. Vieja lucha ciudadana.

•    La Vía Recreativa en avenida Patria, hermosa escuela de reconstrucción social, que tiene qué crecer exponencialmente en su Gobierno.

•    Me gusta que Pablo sea Alcalde. Sé que nunca fue su obsesión y que el primer sorprendido de su aplastante triunfo fue él. Pablo fue esencial en el proceso de activación que se opuso a la vía exprés de Emilio y Herbert. Lo conozco desde entonces. Quiero que le vaya bien.

 

 

Lo que no me gusta

 

•    Su equipo político es de lento aprendizaje. Un clásico de quienes pasan de lo privado a lo público.

•    Incluyó a un par de “viejos lobos de mar” y los puso al frente en áreas que deben ser caja de cristal con una visión a la altura de los tiempos.

•    Los ciudadanos que migraron de la ciudadanía activa al Gobierno de Zapopan viven en fricción con la vieja guardia. El gobierno de Lemus se ha alejado de las organizaciones activas de la ciudad, no se ha dejado orientar por la sana crítica.

•    La lectura del municipio no ha sido correcta. Zapopan es muy complejo. Inmenso, boscoso, rico y por tanto, un manjar inmobiliario; alberga a los pudientes de la ciudad en el nor y sur poniente, a una buena parte de la clase media y a zonas de pobreza extrema. Lemus no ha mostrado una visión concreta de Zapopan en 2018: ¿Cómo será?

•    Salvo escasas excepciones, Zapopan no ha avanzado en materia de activación ciudadana. Ahí existe la mayor cantidad de automóviles por habitante (1.98 hab/auto), las banquetas son en muchas zonas intransitables porque se convirtieron en estacionamiento de comercios grandes y pequeños. Hay fraccionamientos sin banquetas.

   Un encadenamiento de cotos que ha roto la conectividad urbana y que hace del municipio un lugar ruidoso y contaminado, lleno de tráfico, inseguro fuera (y dentro) de los muros. Espectaculares, puentes, túneles y letreros de tutifruti. Avenida Patria entre Guadalupe y Acueducto simboliza a Zapopan. Una horrible versión de la esperpéntica McAllen, Tejas. Pablo no tiene la culpa, pero está ahí para empezar a revertirlo.

•    La línea 3 le va a romper todavía más la imagen pública y la convivencia a Zapopan. Urge un plan claro de mitigación. Los proyectos que se discuten con el estado no han sido expuestos. Miles de propietarios y habitantes cambiarán su forma de vivir para siempre y no han sido tomados en cuenta apropiadamente.

•    No hay proyectos concretos de ciudad, salvo una pavimentación “histórica” que carece de visión integral…oportunidad que sigue desaprovechada.

•    Ya ha pasado un tercio de la administración.

 

 

Me gusta saber que Pablo es retado todos los días por su conciencia. Comprende (por que me consta) cuáles son los principios de una ciudad ejemplar,  hoy conoce a Zapopan más y mejor que hace un año y ha constatado lo feo, desigual, clasista, peligroso y desordenado que es el Municipio.

 

Lo anterior contrasta con el hecho de que Pablo pertenece a una segmento socioeconómico y cultural que normalizó y probablemente admira el modelo de cotos y autos. No es descabellado pensar que el círculo afectivo de Pablo todavía lo piense así. No me gustaría estar en sus zapatos.

 

Zapopan depende en gran medida del proceso sicológico y cognitivo de Pablo Lemus quien se encuentra en el dilema de que “cuando hacer lo correcto afecta a tus afectos y tu red”.

 

Reabrir las vialidades públicas indebidamente privatizadas, implementar el transporte escolar obligatorio, tomar una decisión radical y ejemplar frente al destrozo ambiental de las Villas Panamericanas, impedir la construcción de vivienda fuera del periférico,  y sumarse a los vecinos afectados por la línea 3 para gestionar los efectos de la obra en proceso, han sido temas evadidos.

 

Si Pablo no toma estos asuntos por los cuernos y actúa a favor de la Ciudad será difícil que reciba el apoyo ciudadano para reelegirse en 2018. Los zapopanos se han mostrado como los votantes más inmisericordes del país. El voto nulo en 2009 y la elección de Pedro Kumamoto en 2015 son muestra de que Zapopan está lista para su urgente transformación cultural y de sentido de ciudad.

 

Si se cura la desigualdad y clasismo de Zapopan, la Ciudad cambiará rápidamente. El gran reto es cambiar paradigmas radicalmente…de raíz. Es ahora o nunca querido Pablo. Zapopan observa.

 

Carlos Páez Agraz

@carlospaezGDL