¿Qué esperar de un alcalde?

Sep 13
¿Qué esperar de un alcalde?

 

 

Apenas ayer nos recordaba Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos: “no esperéis mucho del fin del mundo”; no hay presupuesto para una superproducción de explosiones, demoliciones o enormes bestias devorando ciudades. Quizá valga la pena pensar, toda proporción guardada, en que tampoco debemos esperar tanto de un alcalde, y menos en su primer año de gobierno.

 

Al encontrarnos frente a nuevos discursos que anuncian cambios extraordinarios en nuestras vidas, al momento de evaluar sus primeros informes de gobierno es importante mantener las proporciones y no perder de vista lo fundamental. Más allá de los escándalos y el juego mediático al que nos arrastra la competencia entre partidos, aquí se plantean cinco puntos a considerar para evaluar la actuación de las y los presidentes municipales, de manera que en su momento podamos decidir si los votamos – en un contexto de reelección –, o los botamos – en un escenario de revocación de mandato:

 

1. ¿Sirve o se sirve? Prestar los servicios que le señala la Constitución es su razón de ser. Todos sus actos – ya sea barrer, podar, autorizar o supervisar – deben entenderse desde la lógica de servir a la comunidad, particularmente a aquellas personas quienes tienen un acceso limitado a bienes privados, y que por tanto son más dependientes de los bienes públicos. Servirse, por el contrario, significa usar la nómina, los recursos de inversión, la información privilegiada o las facultades de autorización, para hacer favores que redundan en un beneficio particular, sea económico o social, o usarlos para favorecer a su propio proyecto electoral. El alcalde que sirve ofrece capacidad y compromiso de servicio; el que se sirve compra y exige lealtades.

 

2. ¿Equilibra o excluye? Uno de los grandes retos que ha dejado el modelo de acumulación sin límite, es el de revertir las profundas desigualdades sociales. El mercado neoliberal no está programado para resolver los problemas que genera. El Salario Mínimo ha sido un instrumento ineficaz para distribuir la riqueza y compensar adecuadamente los esfuerzos dedicados a la producción. En tanto no se reprograme, la tributación progresiva y la correcta aplicación de los impuestos juegan un papel redistributivo fundamental para procurar equilibrios. Por ello, los recursos públicos municipales deben invertirse primordialmente para reducir las desigualdades territoriales al interior de las ciudades, en lugar de profundizarlas con obras públicas e inversiones que sistemáticamente excluyen a las zonas con mayores carencias.

 

3. ¿Ordena o consiente? Los actos de autoridad de un gobierno municipal deben tener el propósito de regular el aprovechamiento sustentable y equitativo de los recursos de una ciudad, sean suelo urbano, suelo agrícola o suelo forestal, instalaciones productivas, espacios públicos, infraestructuras, etc. La ordenación del territorio y de la actividad humana en las ciudades deben partir del principio de equidad para garantizar la convivencia pacífica y la cohesión social, no de la capacidad económica y de gestión de los grupos de poder. Debemos exigir el estricto apego al marco jurídico, toda vez que las reglas sean construidas de forma democrática.

 

4. ¿Te cuida o amenaza tu seguridad? El servicio de seguridad pública – del que frecuentemente, pero no únicamente, depende la seguridad humana – , nunca debe ser un instrumento de abuso o represión. Ostentar armas y establecer cuotas arbitrarias de personas detenidas no disminuye la inseguridad, sino que aumenta la violencia. Ayudar a cuidarnos implica sobre todo prevenir, y para eso es preciso usar la inteligencia y trabajar sobre los factores de riesgo. La seguridad humana depende también de las condiciones ambientales, por lo que es preciso cuidar el entorno natural y generar entornos urbanos propicios para la vida. Evitar la destrucción de las áreas naturales. el despojo de las áreas verdes urbanas y el deterioro de la armonía urbana por abusos de poder y corrupción es responsabilidad directa de un gobierno municipal.

 

5. ¿Sigue planes o caprichos? La planeación debe entenderse como un diálogo, y el plan como un acuerdo amplio, incluyente e informado. La administración municipal debe apegarse a una cultura de planeación democrática y transparente para dejar atrás la improvisación y la toma de decisiones basada en intuición, caprichos o intereses personales. El alcalde debe ser un facilitador de procesos de diálogo y toma de decisión con la sociedad y hacia el interior de la estructura municipal. El alcalde no es un monarca; es, sobre todo, el servidor público con la más alta responsabilidad.

 

 

Esta es sólo una propuesta de otras más interesantes y organizadas que han surgido recientemente para darnos mayores elementos de evaluación, más allá del propio discurso que los alcaldes nos ofrecen:

 

  • Si el amor sin presupuesto es pura demagogia, consulta el gasto real, cheque por cheque, del Gobierno Municipal de Guadalajara en http://gdltransparente.mx desarrollada por @cdpixel y @desmesurar

 

  • Si lo que te importa es el cumplimiento de sus promesas, en http://quehashechoalcalde.org desarrollada por @jaliscomovamos, puedes evaluar el nivel de cumplimiento de las acciones a las que se comprometieron los alcaldes Enrique Alfaro Ramírez y Pablo Lemus Navarro en su campaña y en sus Planes de Desarrollo.

 

  • Si lo que te importan son los hechos y la rendición de cuentas, sigue a @informebajolupa y participa en el ejercicio abierto de evaluación de los informes de gobierno de Guadalajara y Zapopan, que será este próximo miércoles 14 de septiembre en @HackerGarage

 

  • Otro trabajo que aporta a estas aspiraciones democráticas es el que hacen en chequeado.com, que tiene como meta “elevar el costo de la mentira” al comprobar si, lo que se dice por parte de “políticos, economistas, empresarios, personas públicas, medios de comunicación y otras instituciones formadoras de opinión”, es cierto o no. Ver http://www.periodistasdeapie.org.mx/noticia-31.php