David Gómez-Álvarez. El activista de sí mismo.

Ago 29
David Gómez-Álvarez. El activista de sí mismo.

 

 

Retratar a Gómez Álvarez es describir a nuestra tecnocracia y mirreinato. Chicos y chicas preparados en el extranjero (normalmente con dinero público) para vivir de la política, hacer de todólogos, agrandar su ego y patrimonio, mientras destruyen instituciones, lealtades y confianza ciudadana. David es uno más con grados académicos como miles, que pueblan todos los órdenes de gobierno en el país.

 

Chicos astutos, egocéntricos, pragmáticos desmedidos y encantadores de serpientes. Trepadores de pirámides de vocación. Expertos en puertas giratorias que los llevan a pasar de órganos autónomos a gobiernos o academia y viceversa.

 

Conocí a David en 2009 como Presidente del IEPC. Activistas pro voto nulo fuimos a exigirle que promoviera el derecho de anular o votar por un candidato no registrado. David se rió de la idea y se jactó de haber sido autor de la entonces novel ley electoral que explícitamente lo prohibía y llamó al voto nulo falaz.

 

Hoy asegura sin pudor: “Soy impulsor de las candidaturas independientes desde que Jorge Castañeda se destapó en 2004, precisamente en una cena en Nueva York”. Con David, el audio nunca ha checado con el video.

 

A pregunta expresa sobre el título de “participación ciudadana” en el Instituto, su respuesta fue: “es para dar el gatazo”. El IEPC es desde su nacimiento un ente al servicio de los partidos políticos que nunca dio el gatazo.

 

Joven treintón entonces, David no pudo con el encargo y fue corrido por mal árbitro electoral con las mismas malas artes que lo pusieron en el puesto. Gran fracaso.

 

Casi de inmediato se activó y engatusó a un grupo de empresarios que financió el Observatorio Jalisco Cómo vamos. En esos días se compró sus tenis Converse y mutó en activista ciudadano anti partidos políticos.

 

Pero David no pudo con su naturaleza. A los pocos meses hizo lo necesario para obtener su foto con Raúl Padilla en la revista Quién y grilló como loco para ingresar al gobierno estatal con el PRI. Sacó de nuevo sus trajecitos y mando al carajo a Jalisco cómo vamos y a los empresarios a quienes juró lealtad los dejó colgados de la brocha. De experto electoral a experto en planeación…y deslealtad.

 

A los pocos meses de tomar posesión se hizo público un burdo intento de corrupción de David. Un amañado concurso a favor de su amigo fue hecho público, pero el PRI, lejos de castigar, premia a los tramposos y David lo comprendió rápido. Se puso entonces en modo “China libre” y se tiró a la auto promoción.

 

David siempre supo que el gobierno estatal es tierra de funcionarios ciegos donde un buen tuerto como él podría ser rey. Inició entonces una frenética carrera por obtener premios y reconocimientos locales, nacionales, mundiales y universales…para él.

 

Claro ejemplo fue su “Glosa Ciudadana” que desde 2013 fue repudiada por las asociaciones ciudadanas y activistas de la ciudad y Estado. Frente al desdén local, David trajo ciudadanos de otros lares para evaluar los informes de Gobierno de Jalisco. Sinsentido total. En la versión 2016 de su show, detectamos bots en twitter para “convertir” su glosa chabacana en trending topic. ¿Quién pagó? Ni idea. Aquí la muestra: http://desmesura.org/firmas/hablemos-de-jalisco-con-los-bobots

 

A pesar de los premios de David, el gobierno se alejaba cada vez más de los jaliscienses. Él decía que todo iba bien, pero todos sabíamos que iba y va mal. Su trabajo era maquillar la realidad; tarea imposible.

 

Lo que tenía que pasar pasó y llegó la vapuleada al PRI en 2015. David se reactivó para buscar rutas de escape y evitar el ridículo. Sabía que el gobierno estatal era un Titanic que se hundía a pesar de que la música seguía tocando. Comprendió que iba derecho a darse en la cara y tocaba correr al grito de “sálvese quién pueda”.

 

Buscó diversas opciones para intentar una salida “decorosa”. La más burda fue su frustrado intento para ser presidente del Colegio de Jalisco. Ahora sabemos que también tocó puertas académicas que hoy lo llevan de año sabático al MIT. Lo logró nuevamente. David es leal a sí mismo sin fisuras; lo demás, los demás, siempre han sido lo de menos para él.

 

Hace días David se soltó exultante en una entrevista para Mural. En ella se mostró de cuerpo entero. Dijo que como servidor de lo público fue molesto debido a: “la falta de entendimiento del trabajo técnico y a la apertura con la que él se desempeñó, situación que incomodó a algunos funcionarios”.

 

Luego apuntaló: “de modo que sí, con unos pocos tuve diferencias, pues a veces mi trabajo o era muy técnico y algunos de plano no le entendían (sic), o muy abierto, lo cual les parecía demasiado expuesto”. David se lanzó contra sus compañeros de gobierno. Una nueva estela de deslealtad se dibujó a su paso y se ganó rencores a tutiplén. El técnico se puso rudo.

 

No pudo resistir el autoelogio al decir: “Creo que en mi caso demostré que se pueden hacer cambios, que es posible innovar y hacer la diferencia. Creo que los resultados hablan por mí”. Durante mi gestión obtuvimos 14 reconocimientos nacionales e internacionales, lo cual nos deja muy satisfechos”. Sobra decir que dichos premios solo le  sirven a su hoja de vida personal, su verdadera agenda.

 

Sin meditarlo mucho citó los pendientes que deja en la planeación del Estado al señalar: “Sin duda su implementación. Los planes deben guiar las políticas del Gobierno, no sólo quedarse en el papel. Hacer un buen plan es difícil, llevarlo a la práctica es aun más difícil”.

 

Primera verdad de David, que como mal planificador fue atacado por “el síndrome del zopilote estreñido”; ese que planea y planea pero no obra.Luego de casi 4 años, su plan estatal de más de 800 páginas y los 100 planes adicionales que hizo descansan en un cajón que seguramente acabará en la basura en 2018. Plan no implementado es plan mal hecho. David culpó a otros de su incapacidad y muchos se lo compraron.

 

Cenas, tragos, premios, viajes, fotos en revistas rosa, amigos y familiares en la nomina pública. David siempre orientó su gestión a sí mismo. Se va pero amenaza con volver. Confía en la cantidad de incautos pendientes de engañar.

 

Su amor por lo material y exhibicionismo no tienen límite. El espíritu no redimió a la materia. El activista de sí mismo hará lo que haga falta.

Carlos Páez Agraz

@carlospaezgdl